El café ama el suelo de la selva

El cafeto es una planta a la que se cuida con mimo y de muchas maneras en las pequeñas plantaciones que son la nota dominante de las explotaciones en todo el mundo.

Ese mimo se deja ver de muchas maneras. Por ejemplo, en la forma en la que se mantiene a la planta con su aspecto cuidadamente recortado, sin dejarla crecer mucho para que su producción no se disipe en el esfuerzo por alimentar a un árbol de considerable tamaño.

Pero también, en la fórmula de su recolección a mano, dedicada, con la colaboración y la eficacia de tactos femeninos.

La planta de café necesita del orden de tres o cuatro años para comenzar a dar frutos y ser productiva, pero tiene la enorme ventaja de que puede mantenerse en producción durante décadas con esa poda sistemática a la que nos referíamos.

La longevidad de la planta, en cualquier caso, está relacionada con la disponibilidad de abundante agua en precipitaciones de lluvia y en la fertilidad del suelo.

Si no se dan estas dos condiciones, la producción por cafeto se resiente, porque la planta debe aumentar sus necesidades fisiológicas, como los procesos de fotosíntesis y transpiración que le restarán el vigor que necesita para producir las cerezas, el fruto que contiene los granos de café.

Por esa razón, los cultivos de café se extienden en países tropicales o subtropicales y en altura donde están garantizadas las condiciones de humedad y lluvia y los suelos son espacios degradados de antiguas zonas de selva, pero todavía ricos en nutrientes. Se puede decir que el café ama el suelo de la selva.

Su café en la oficina, ese café de cafetera que apura con sus compañeros de trabajo, se desarrolla en plantas que habitan pendientes de suelos especialmente ricos, cuyos minerales acaban por llegar a su taza. De las tierras de las viejas zonas selváticas de Brasil o América Central.

Tags: ,

Si te gustó, no dudes en dejar un comentario o suscribirte a los feeds y recibir las novedades de El-Cafe en tu lector de feeds.

Deja un comentario